Julio Vázquez Teruelo, el vicepresidente ejecutivo del Pontevedra que nombró Nino Mirón hace nueve meses y que
después lo destituyó, compareció ayer ante los medios de comunicación para anunciar que él cumplió con lo pactado con el máximo accionista del club, lo que, según él, sí cumplió su parte.
Lo más novedoso que ofreció fue que tenía previsto incorporar a dos directores deportivos y dos entrenadores y cruzarlos entre sí. «El que iba con uno, no iba con el otro», precisó, para añadir que en el primer tándem estaba el ex entrenador granate Alberto Argibay, quien iba con Pacuco Rosales, «un entrenador que logró doce o crece ascensos» en su carrera deportiva.
Manifestó que Nino Mirón es una persona que «por la mañana dice una cosa y por la tarde otra» y que cuando le explicó el proyecto que había hecho para la próxima temporada «un lunes me dijo que era magnífico y el miércoles dijo que no servía para el Pontevedra, Dijo que yo era muy bueno pero para el Real Madrid».
Aunque incidió en que la deuda del Pontevedra es «tremenda y acuciante» a la hora de cuantificar esa deuda no aportó ninguna información precisa, nada más allá que el cerca de un millón de euros que ya se habían hecho públicos tres meses atrás. Cuando se le pidió que precisase la cantidad, declaró: «Ni la sabía antes ni la sé ahora» y se quejó de la falta de transparencia que había en el club, aunque reconoció que tenía «acceso a todo lo que había en el club, aunque los asientos contables no los veía ya que de eso se encargaba el secretario del consejo de administración».
Lamentó también que el máximo accionista de la entidad no le dejase sentar las bases bases que él pretendía ejecutar.
En el control económico del club, tenía previsto disponer de dos asesorías externas» para tener un mayor control de a dónde iba destinado el dinero que se ingresara en el club. Le deseó suerte a Fran Crujeiras.