Como viene siendo habitual desde que Nino Mirón se hizo cargo de las riendas del Pontevedra Club de Fútbol, la gestión ha resultado brillante una temporada más. La transformación en sociedad anónima deportiva ha supuesto un refuerzo para la viabilidad del Club, pero el grupo dirigente continúa la línea de rigor y seriedad, sin por ello renunciar a las metas más ambiciosas. El pasado ejercicio, según informó el vicepresidente Manuel Brañas, se cerró con unos beneficios de 69.401 euros, siguiendo la tónica positiva de las últimas campañas. La Entidad dispone de 1.330.583 euros de fondos propios positivos y contará en la presente temporada con un presupuesto de 2.382.000 euros. La asamblea de accionistas, a la que acudieron casi un centenar de poseedores de títulos, representando a cerca del 67% del capital, aprobaron por unanimidad todos los puntos del orden del día. Fue el acto asambleario más rápido, posiblemente, de toda la historia del Club. No era para menos, ya que la labor del Consejo de Administración es de sobresaliente, aunque a veces, como bien apuntaba Manuel Brañas, “haya que tomar medidas impopulares o que no son entendidas por los aficionados. Lo hacemos siempre por el bien del Club”. Y la verdad es que en la balanza pesa mucho más lo positivo. Sólo hace falta ver la buena salud de la que goza el Pontevedra Club de Fútbol.
